La Princesa no está triste. Babelia, el País.

Como mujer, no me gustaría estar medio loca en aquella época, ni ser violada o ultrajada, antes de morir, pues eso ya ocurría ¿qué enseñanza sacaríamos de ello?. Su historia de la señora Bobary no tendría cabida en aquella sociedad. En mi última narrativa “Híper consciencia” utilizo a personajes como el Pricipito o Juan Salvador Gaviota, “entre otros”: el primero se llama Princesita y el segundo Paloma, una vez que regresan a la Tierra en nuestra actualidad, para ayudar a las mujeres. Pero son meros detalles en una historia ficticia. ¡De verdad! las obras maestras es mejor conservarlas como son, aunque podamos inspirarnos sobre ellas de forma inteligente.

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