Ser y poder ser – Libro. Nely García García. Texto Narrativo … recursosdidacticos.es/textos/texto.php?id=584 valoración en Amazon.

Al móvil de Alicia llegó un mensaje “un hombre había intentado ejercer la violencia, a las ocho de la tarde asamblea general para conocer las causas injustificadas de ese comportamiento en la sociedad vigente donde la violencia no existía”.

Alicia sintió curiosidad por saber más y decidió que no la seguiría por el móvil, si no que estaría presente.

Las aberraciones que existían en el año dos mil quince respecto a la violencia de género, y toda clase de violencia, allí no existían y por esa razón cuando alguien presenciaba algún indicio, toda la sociedad se ponía en movimiento. Alejandro no quiso acompañarla ese día por estar confortablemente leyendo en el jardín. Se respetaban las decisiones de cada uno de una forma natural y alegre.

La tecnología del transporte público estaba muy avanzada. Algunos coches se movían por espacio aéreo y otros por tierra, pero la energía que consumían ambos era eléctrica o algo similar que no generaba polución. Escogió el aéreo porque el pabellón de conferencias quedaba lejos. Pulsó una tecla de su móvil y a los dos minutos una especie de pájaro grande se posó delante de ella. Las puertas automáticas en el nacimiento de sus alas se abrieron. Alicia se introdujo en el interior; los asientos confortables estaban casi todos ocupados y una señal intermitente con resplandor amarillo le señaló un asiento libre. El artefacto se elevó por encima del transporte rodado, pero siguiendo el mismo trayecto de grandes avenidas. En tres minutos aterrizó delante de un pabellón impresionante por su originalidad y belleza, “una muestra más de que los mejores ocupaban todos los campos”, -pensaba-.

El interior era atractivo y confortable; la sala estaba en el primer piso, pero los asientos que formaban semicírculo se elevaban hasta el quinto. En la parte de abajo  y en un plató también semicircular tapizado el suelo de color azul, con sillas de estilo moderno alrededor de una mesa de madera noble, se encontraba un micrófono, y el conjunto ofrecía un aspecto agradable.

Ella se instaló en el asiento que otra señal con luz intermitente “esta vez de color verde” le indicó: se encontraba a la altura del segundo piso y en frente del asiento había un micrófono para hacer preguntas, o sugerencias si lo deseaba. El recinto se llenó con rapidez y el conferenciante un hombre de mediana edad y con semblante risueño hizo su aparición.

El hombre después de presentarse comenzó.

—En estos casos es necesario recordar la historia: como sabéis en las sociedades antiguas la violencia estaba presente en toda forma y lugar, mayoritariamente. Los principales motivos que la provocaban eran: el sentirse inferior, o pobre, el deseo de dominar a los débiles para ocultar su cobardía, (donde las mujeres, o niños, eran los más vulnerables) de posesión, o el consumo de alguna droga.

En nuestra sociedad nadie puede sentirse inferior porque todas las personas son valoradas por igual, independientemente de los trabajos que desarrollen: tampoco se pueden sentir pobres pues todos disfrutamos una situación de desahogo económico sin diferencias, y además: nosotros no consentimos ninguna clase de dominación, ni de posesión, pues todo pertenece al conjunto, ” ese proceder nos ha permitido el prosperar en casi todos los campos” digo “casi” porque existe uno en el que aunque hemos avanzado todavía no lo suficiente, “sobre el significado y origen de toda vida”, pero estamos en ello y como siempre un equipo compuesto por los mejores se está ocupando, y por último: en nuestra sociedad las drogas perjudiciales están prohibidas. ¿Qué motivos le han incitado a la violencia? Lo averiguaremos, pues como siempre un equipo especializado se pondrá manos a la obra para averiguarlo y ayudarle.

Todos aplaudieron.

El supuesto culpable estaba sentado en un lugar cercano al conferenciante, pero su persona estaba protegida por una pantalla especial, y el público solo podía escuchar su voz pero no identificarlo.

Con ternura el conferenciante pregunto.

—A ver muchacho ¿qué motivos te llevaron a ser violento?

El culpable parecía no estar muy seguro porque tardó unos segundos en responder y finalmente —dijo.

—Bueno yo salía con una chica de la cual estaba enamorado, y ayer me dijo que deseaba romper. Dentro de mí surgieron unas ganas incontrolables de golpearla. No lo logré porque ella supo esquivar los golpes, y pienso que fue mejor.

El conferenciante con su amabilidad —le preguntó.

—¿Sabes lo que es el amor?

—Creo que sí -contesto el muchacho-. yo siempre la tenía en mi mente y ocupaba todos mis pensamientos. Era algo que no podía controlar.

El conferenciante —añadió.

—Es lo que me temía: ese enamoramiento era habitual en las sociedades del pasado, es una obsesión que ronda la patología. ¡Tú no quieres a la muchacha! tenías deseo de poseerla y dominarla, cuando te rechazó la energía acumulada por el deseo emergió sin control. Si sintieras amor hacia ella la hubieses seguido queriendo después del rechazo. El amor es un sentimiento que surge y no pide nada a cambio por sentirlo, si lo que sientes fuera amor respetarías su decisión deseándole lo mejor y su felicidad también sería la tuya.

En la sala irrumpieron los aplausos y el conferenciarte —continuó.

—La armonía en la cual vivimos nos ha costado mucho esfuerzo el conseguirla, y no estamos dispuestos a retroceder. Este muchacho por razones que el equipo averiguará no se sentía bien en su piel (como se dice vulgarmente) y buscaba su bienestar de forma equivocada. Pienso que las personas con erudición en el tema lograrán que el muchacho encuentre el camino adecuado, y se sienta satisfecho por vivir. Pueden hacer sugerencias -dijo-

Una persona —afirmó.

—Creo que está en buenas manos.

Todos aplaudieron. El evento había finalizado.

Alicia comentó con Alejandro la conferencia, él le dijo que cuando se cansó de leer la había seguido por la pantalla (que todas las viviendas disponían para tales eventos). Los dos estaban de acuerdo en que el joven encontraría la paz necesaria, pues la capacidad del equipo estaba más que probada. Cuando una sociedad siente que los mejores ocupan todos los campos, y lo hacen por el deseo de ayudar puede estar satisfecha y tranquila.

Habían pasado muchos años y continuaban juntos: la relación era placentera y la compartieron con sus respectivos trabajos en el pasado, y de su jubilación actual, con momentos de ocio, y disfrutar de su hijo Agustín y de sus nietos. Hubo una época en que Alejandro padeció una enfermedad grave, “un tumor maligno” se había instalado en su cuerpo, pero el avance médico logró erradicarlo. Fueron unos meses de lucha y desasosiego, pero al final todo quedó en un susto. (En la otra realidad había fallecido). Como en toda relación rutinaria también existía algún contratiempo pasajero, que ellos solucionaban de forma natural, y sin drama pues sabían que en la convivencia algunas veces los comportamientos se alteraban por motivos insignificantes: el analizarlos en profundidad juntos, con la admiración mutua

que sentían y el amor, dejaba en segundo plano todo lo demás.

El hijo nació a los dos años de estar juntos y en la actualidad era un médico competente y apasionado por su trabajo. Su nieta Angelines seguía los pasos del padre y estaba a punto de terminar la carrera de medicina. David participaba en la vida política y sentía verdadera vocación. Ambos eran hijos de Raquel una enfermera encantadora que compartió doce años de su vida con Agustín. Cuando se dieron cuenta de que la relación se había enfriado, y la convivencia resultaba difícil, de común acuerdo y sin reproches se separaron amistosamente y ambos siguieron ocupándose de los hijos.

Raquel y Agustín, cuando se casaron creyeron estar enamorados y quizás lo estaban pero con el tiempo por razones diversas, la relación se enfrió y él se enamoró del físico y quizás de alguna otra cosa que desconocemos de una joven hermosa. Raquel aunque continuaba enamorada comprendió que el amor en pareja depende de dos, y aceptó la separación sin trauma.

En esa sociedad siempre había una solución económica, o de cualquier otro tipo, para que todos continuaran una vida armónica, pues todas las situaciones se abordaban con naturalidad y sin complejos.

Agustín fue el primero en rehacer su vida y unos años después también Raquel encontró una pareja estable. Ella trabajaba en un hospital muy sofisticado y de vanguardia, y su pareja lo hacía en un laboratorio. Como ya se comentó todos sentían placer en lo que hacían y se entregaban apasionadamente a su labor. Esa era la razón por la cual todo funcionaba rayando la perfección, no existía la competición, ni la ambición malsana por escalar puestos, pues si demostraban su

Anuncios