http://cultura.elpais.com/cultura/2016/05/27/babelia/1464369683_816056.html

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Pienso que la lucha de mujeres como estas es, ha sido, y seguirá siendo, necesaria.

Llevo muchos años en la creatividad y aunque no tengo quejas concretas por ser mujer, he tenido que escuchar frases como esta (me gusta este lienzo, pero me han dicho que una mujer nunca llegará lejos)

Espero que algún día el género carezca de importancia en la creación.

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Mi nueva novela “Lo aparente” ya se puede descargar en la página de Fussion Editorial, y en breve se podrá adquirir en papel.

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Mi nueva novela “Lo aparente” ya se puede descargar en la página de Fussion Editorial, y en breve se podrá adquirir en papel.

 

Cuarto libro publicado y tercera de mis novelas además, de otros dos manuscritos pendientes de publicación.

Todas mis obras cuentan diferentes historias de la vida racional, con todos sus avatares sentimientos, frustraciones, o logros etcétera, y muestran los eventos principales ocurridos en la época en que se mueven los personajes, al mismo tiempo que reflexionan sobre el misterio, y las miserias de la vida. En algunos casos exploran lo transcendente llegando a la conclusión de que, aunque no son los mismos y su conocimiento se ha ampliado, en lo esencial continúan siendo ignorantes.

 

Texto extraído de la novela

El aeropuerto me recuerda un viaje que hice con mis padres a Paris cuando tenía diez y seis años. Era la primera vez que viajaba en avión, no había sentido miedo, solo fascinación al contemplar las nubes debajo de nosotros como trozos de algodón. La ciudad me sorprendió por sus monumentos y museos, aunque no lo aprecié en su totalidad. Lo hice cuando años más tarde volví con mis amigos.

Esa vez me encantó un conocido que vivía en la ciudad nos sirvió de guía. Lo que nos ilusionó fue visitar los cafés donde se reunían los intelectuales de la época como el “Café les Deux Magots”, o el “Flore”, en Saint Germaín – des – Pres, entre otros.

Habíamos leído a Sartre y el estar en el café que frecuentó me daba la impresión de formar parte del grupo. Hacía relativamente poco tiempo que había fallecido y el café conservaba la esencia del pasado.  La filosofía existencial me gustaba: en algunos escritos de Sartre empezaba a cuestionarse la eficacia del comunismo, tan admirado entre nosotros, y teníamos ansias por conocer más cosas y ¡qué mejor sitio!, esos cafés los seguían frecuentando intelectuales. Lo que más me había fascinado de Paris era que se podían discutir abiertamente todos los temas de una forma natural, ¿llegaría el día en que en España se pudiera hacer lo mismo? Mis amigos y yo nos hacíamos esa pregunta.

En el café habíamos coincidido con un español de edad avanzada que era asiduo del local y conocía a todos los intelectuales. A nosotros nos gustaba más Sartre porque profundizaba en la política, aunque las dudas recientes cuestionando la eficacia del comunismo nos hacía reflexionar.

Pepe, que así se llamaba, vivía en París desde hacía muchos años. Nos dijo que él tenía predilección por Camus y Sartre, pero le fascinaba la filosofía en general. A Sartre lo admiraba porque cuando lo nominaron para optar al premio Nobel de literatura lo rechazó: <<tenía la convicción de que los lazos que unen al hombre y la cultura se tenían que desarrollar directamente sin pasar por las instituciones>>. Yo creo que estaba en posesión de la  razón, pues siempre existen prioridades por diversas causas en la decisión de los jurados; a veces sus interpretaciones falsifican el significado de las ideas. Todo escritor al plasmar sus percepciones en los libros, da la oportunidad a los lectores para que las perciban según sus sensibilidades, o afinidades con los temas; y los críticos con sus interpretaciones no siempre perciben el mensaje que el escritor quiso transmitir y confunden a los lectores poco experimentados.  Él consideraba que la existencia es el medio por el cual se puede conseguir la libertad, siendo la consciencia el utensilio esencial y en ese punto discrepaba con otros filósofos.  Mientras no  hablaba podíamos apreciar el placer que sentía al hacerlo, y nosotros éramos todo oídos.

En la filosofía de Camus predominaba lo absurdo de la existencia: rechazaba todas las ideologías o doctrinas, tanto políticas, como religiosas, o de otra índole, él se consideraba anarquista. Su temprana muerte truncó su vocación por descubrir la esencia y el significado, de todas las cosas.

—Vosotros no podéis profundizar en la filosofía por ser jóvenes, cuando lleguéis a mi edad sentiréis quizás la necesidad de comprender sus mensajes; cuando se intuye que la vida toca su fin, la mente intenta comprender por ejemplo. No dejo de pensar en las palabras de un filósofo, plasmadas en un libro y dijo, que todo nace de su contrario y yo lo creo, pero me pregunto: ¿cuándo mi vida sea reemplazada por la muerte seré consciente de ello? Cuando Calderón de La Barca insinuó que la vida es un sueño también lo creo posible ¿La  muerte será el despertar? En ese caso ¿habría consciencia en la muerte?. Por otra parte no se sostiene esa posibilidad, pues si en la vida hay consciencia, en su contrario no puede haberla, pero teniendo en cuenta de que no poseemos la energía necesaria para percibir con integridad todas las cosas, todo podría ser posible. Ya veis he leído mucho sobre filosofía y sigo sin comprender o quizás no dispongo de la energía necesaria para hacerlo, y vengo a este café para aprender de los maestros.

Nos había mirado con cariño y comentó:

— ¿cómo puede vuestra juventud preocuparse por estas cosas, si la vida os reclama con todas sus fuerzas? Seguramente cuando leíais a Sartre soñabais con que España fuera democrática y él era una referencia.  ¡Estáis en Paris! disfrutad de la ciudad con toda la intensidad de vuestros años y cuando hayáis acumulado experiencia suficiente, quizás alguno de vosotros empezará a preocuparse de nuevo por el significado de la vida.

Ese recuerdo me hace pensar en que he acumulado alguna experiencia y empiezo a hacerme preguntas. Tenía razón, ahora el espectáculo de la vida es diferente, pero necesito acumular vivencias para comprender más.

También recordaba otro de sus comentarios: <<se piensa en estas cosas cuando se llega a mi edad>>, pero ¿qué pasó con Carmen? Ella estaba en la plenitud de la vida y llena de proyectos más o  menos deseados, ¿el esfuerzo por parecer lo que no era la habría destruido? Creo que la muerte y la vida siempre caminan juntas como todos los contrarios en un constante reto o desafío, y cuando la vida comete un descuido o debilidad, la muerte aprovecha para golpear y viceversa; cuando la  muerte se descuida salta la chispa de la vida. Eso puede explicar que el final puede llegar en cualquier momento o edad. Ahora esos comentarios de Pepe cobraban fuerza, las experiencias me han hecho profundizar en ellas.

En mi nueva etapa me esperaban cosas por descubrir y ¿quién sabe?, aunque me parezca imposible quizás el amor volviera a llamar a mi puerta. Pero sería diferente, de eso estaba seguro, pues el que sentí desde la adolescencia idealizándolo había muerto. Era joven, la vida me había golpeado pero con menos fuerza que a otros, quizás lo peor estaba por venir, pero estoy dispuesto para afrontarlo, creo. El amor idealizado ya no existía dentro de mí, la experiencia ahora es más rica en sensaciones y la vida puede ofrecerme otras diferentes. Después de e experimentar un amor tanto tiempo anhelado, descubrí que la realidad supera a la ficción para mejor; quizás por saber que era algo efímero. Estamos condicionados por nuestra cultura y difícilmente podemos escapar de ella, pero creo que con perseverancia todo es posible, vuelvo a pensar que Carmen no supo traspasar la trampa que su mundo le imponía.

También podía ser que entre los peligros a los que necesariamente tendría que enfrentarme para cubrir informaciones, la muerte me podría golpear, pero eso no me preocupaba si era repentina, lo que temía era el sufrimiento, pero ese temor no me hacía renunciar, al contrario, se convirtió en desafío.

En España había libertad pero aún estábamos lejos de igualar a París y seguramente con el tiempo estaríamos a su nivel. Eso había quedado lejos y tenía un valor relativo, ahora iba a ejercer una cruzada personal y me sentía relativamente feliz.

También  recuerdo cuando uno de mis amigos le preguntó a Pepe.

—¿Si todo nace de su contrario, como dicen los metafísicos es un baile de nunca acabar? Pues se reemplazan constantemente:

—Así es, pero también dijo que existía una posibilidad de salir del círculo, según decían, consiste en que al momento de la muerte ningún apego material ni espiritual te perturben como si hubiesen muerto antes, y en ese estado de vacío se puede salir de la rueda. Pero esas cosas siempre se comunican por medio de metáforas y nunca están claras. Yo prefiero la teoría que <<según algunos>> tenía Camus antes de su muerte prematura. Decía que como los contrarios salen de un mismo punto, existía la posibilidad de que en el momento de la muerte de uno y el renacer del otro hubiese un mecanismo para que se unieran, y en la consecuencia de esa unión pudiera resolverse el problema, pero ¿quién lo sabe? Esos temas están llenos de incógnitas, —había dicho.

El que esos recuerdos afloren en este momento me confunde, ¿tendrán que ver con la muerte de Carmen? Estoy seguro de que la experiencia me ha hecho madurar y me doy cuenta de otra cosa que dijo Pepe.

—Muchachos, lo más importante de la vida es vivir cada momento con intensidad.

Los momentos que había imaginado con Carmen eran diferentes, y sin embargo los que viví después en nada se parecían a las fantasías habían sido auténticos y por lo tanto mejores, aunque tuvieran algo de reprochable e inesperado, como todo en la vida. Ahora sé que hice bien entregándome a ellos pues eran la sorpresa que la existencia me había reservado. Estas cosas me han hecho recordar  un poema.

Realidad

Aíre que cuando  respiro

le da vida a mis sentidos,

es realidad pasajera

que se convierte en quimera.

Amo, sufro, pienso, callo.

Todo es fruto del momento

que en su corto caminar

tiene consistencia el tiempo.

Sabías cuando nací

que empezaba nuestro sueño

en sendero que deslumbra

y conduce hacia lo muerto.

No puede ser ni será

algo que no permanece,

¡es la triste  realidad!,

al nacer llevas el sello.

<<Después de un tiempo pereces>>.

Y cuando vas caminando

a veces te asaltan dudas,

¿ya he pasado por  aquí?

Pero la vida te ofrece

vivir siendo y sin pensar.

Puede que su brevedad

te ofrezca luces de amor

y sus rayos al asirlos,

te convierta en oquedad.

El reto de escribir. Relato por Nely García. Publicado en uno de los libros de Ramón Cerdá.

Talía repasaba de una forma superficial unos folios que había escrito, mientras en un rincón de la pieza, la televisión transmitía las noticias, “García Márquez acaba de fallecer”, repetía la locutora. La noticia hizo que Talía levantara los ojos de la escritura, para concentrarse en la información. La confirmación del fallecimiento no le causó mucha sorpresa, hacía días que los medios informaban de su precaria salud, ella misma había realizado un comentario al respecto; pero cuando algo se consuma por muy anunciado que esté, siempre sorprende, o apena.
Todo lo que nace muere también los grandes, pensaba.
García Márquez era uno de los referentes que utilizaba para escribir: le gustaba analizar su obra “Cien Años de Soledad”, pensando en ella la inundó una especie de sueño, o letargo.
Estaba observando como Gabriel se le acercaba sonriendo.
—¿No estabas muerto? —Le dijo.

—Y tú qué ¿crees?
—Pues no sé, te estoy viendo.
—Entonces estoy vivo para ti.
—Tienes razón había olvidado la ambigüedad de todo. Ya que estas aquí me gustaría hacerte algunas preguntas, ¿puedo?
—Sí, puedes.
–          —¿Cómo se siente uno con el éxito?, ¿Por qué las obras maestras son tan crudas?, Y ¿ te das cuenta de que muchos creadores con talento quedan en la sombra?
Él sonrió de una forma divertida.
—Antes del éxito, existió el fracaso, por esa razón comprendo a todos los escritores, y brindo mi reconocimiento a todos aquellos que, cubrió mi sombra y les digo que, en un mundo donde no existe verdad absoluta, ellos tienen la misma importancia que yo, pues al final del trayecto todos llegamos al mismo sitio-.
-Si dijo Talía, pero no es igual disfrutar del reconocimiento, que sufrir el ser ignorado.
—Es verdad, pero ¿tú no disfrutas cuando creas?
—Creo que sí.
—Entonces esa sensación mágica nos iguala y si no tienes problemas esenciales para sobrevivir, lo demás es puro ego.
“En cuanto a la crueldad de la mayoría de obras maestras, es porque los escritores lo perciben y lo plasman, con toda la integridad y a los lectores les gusta desenmascarar, las atrocidades. Pero no todas son tan crudas, El Quijote plasma las adversidades, de una forma un tanto divertida, reflejando de una forma velada, las inquietudes existenciales que a todos nos han preocupado, como el saber que raya separa la cordura de la locura, entre otras cosas. En la obra Cien Años de Soledad, he querido reflejar las aberraciones, el egoísmo, las ambiciones, supersticiones y todo lo negativo que llevamos dentro y se transmiten a través de generaciones donde los personajes continúan sintiendo de una forma repetitiva la soledad en el eterno comienzo de la vida, dejando un pequeño resquicio para lo positivo, que también habita en nuestro interior utilizando como metáfora la Alquimia de Melquíades y señalando que ese camino de evolución lo siguen muy pocos, y tampoco es seguro de que conduzca a la realización.
—Es verdad, ¡cómo me gustaría reflejar el bienestar y no la aberrante confusión —dijo Talía.

Gabo la miró comprensivo.

—Sí eso es lo que percibes debes de plasmarlo, seguramente que algunos se identificarán.
El sonido del teléfono despertó a Talía, antes de responder necesitó un tiempo, para cerciorarse, de que ya no soñaba.
Después de contestar la llamada apagó la tele y reflexionó sobre lo sucedido. Siempre había pensado que sueño, o vigilia, se confunden a veces; el mismo Aureliano soñó a Macondo, e introduciéndolo en la supuesta realidad lo plasmó.
Las palabras de Gabo resonaban en su cabeza, “sí eso es lo que percibes debes de plasmarlo”.

Ella no quería reflejar una sociedad como la de George Orwell, por muy real que pareciera, condicionada y utilizada, cruelmente por un poder en la sombra, en su obra 1894, igual que otros grandes creadores, que reflejan las atrocidades que pueden realizar y realizan, los seres humanos.

Ella necesitaba decir que en medio de la confusa aberración, también existe un tiempo para la compasión, la evolución y el disfrute de la vida: no le importaba el que sus obras carecieran de éxito, no podía plasmar otra cosa que no fuera su propia percepción, Gabo se lo había dicho.
Con una sonrisa retorno a los folios con entusiasmo. El relato mostraba a un personaje que se fijaba en un relato corto, realizado por ella y la contundente decisión, de encontrar la libertad saliendo de la cultura inculcada.
El relato se titula Prisión y dice así.
Yo era hermoso el día que nací. Al principio me invadió el pánico, al encontrarme en un mundo desconocido. Cuando me acercaron a mi madre, empecé a tranquilizarme. Al mirar a mi alrededor descubrí, unos bultos relucientes, que se acercaban para hacerme carantoñas; supe después que eran mis familiares. Entre todos ellos me fueron preparando, para afrontar la vida, unas veces con cariño y otras con enfado me repetían:¡esto está bien! ¡esto mal! ¡tienes que tomar este camino y no otro! ¡esto es realidad y lo otro ficción!.
Poco a poco, se fue formando un círculo en mi entorno, era como una pared que se iba endureciendo, con el paso del tiempo.
Me di cuenta que a todos los conocidos, les pasaba lo mismo.
Encerrado en el interior del huevo, a veces me llegaban rumores del exterior, —podrían existir otros mundos y la libertad de descubrirlos.
Algunas veces intenté romper la pared y salir, pero con el paso de los años y la cultura inculcada, la cáscara estaba demasiado dura. Necesitaría un martillo muy potente, y en el interior no lo tenía.
Cargado de impotencia pensé: ¿Podré ser libre algún día?.

El protagonista se identificaba con el relato corto, y mostraba a un personaje dispuesto a revelarse, no quería ser prisionero de los prejuicios inculcados, por la cultura recibida. Deseaba disfrutar de la vida con total libertad, practicando en todo momento el comportamiento ético, pero al mismo tiempo dejando que su intuición le guiara.
Le gustaba a veces repasar los folios con la tele encendida pero sin voz.
Estaban mostrando imágenes de emigrantes intentando saltar la valla de Melilla, para integrarse en la tierra prometida, que los traficantes de la miseria humana, les habían descrito como un posible paraíso. Algunos estaban heridos por las alambradas con cuchillos cortantes; en el semblante se mezclaban la desolación y la perseverancia, ¡no podían regresar!, habían pagado a los traficantes sumas exorbitantes, para sus precarias posibilidades.
Mientras al otro lado las autoridades esperaban impasibles, por si alguno lograba saltar llevarlo otra vez al lugar, donde habían iniciado el salto como les ordenaban los superiores.
Esa estampa perturbó el entusiasmo de Talía. Las atrocidades estaban presentes en todo tiempo y lugar, los escritores tenían razón al plasmarlas.
Los que mueven los hilos del globo, podrían resolver esos graves problemas ayudando el desarrollo de los países pobres, para que al menos todos pudieran comer, pero en vez de eso, utilizan a los gobiernos corruptos para sus propios beneficios, muy parecido a la descripción de Orwell.
Talía rompió los folios, ¿qué porcentaje de esperanza tendría su personaje, si fuera uno de esos emigrantes?.
No podía continuar con la historia en ese momento, pero como la escritura es un reto, pasado un tiempo vería la vida con otro color y no tan negra.
Tenía razón Márquez: “solo se puede plasmar lo que se percibe”.

 

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Pintura expresionista, Paisaje Composición.