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Novela en Gestación, EL ENIGMA DE LA EXISTENCIA.

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Expresionismo Abstracto y Relato, El Reto de Escribir, por Nely García.

Expresionismo  Abstracto  y  Relato,  El  Reto  de  Escribir,  por  Nely  García.

El reto de escribir. Relato por Nely García.

Talía repasaba de una forma superficial unos folios que había escrito, mientras en un rincón de la pieza, la televisión transmitía las noticias, “García Márquez acaba de fallecer”, repetía la locutora. La noticia hizo que Talía levantara los ojos de la escritura, para concentrarse en la información. La confirmación del fallecimiento no le causó mucha sorpresa, hacía días que los medios informaban de su precaria salud, ella misma había realizado un comentario al respecto; pero cuando algo se consuma por muy anunciado que esté, siempre sorprende, o apena.
Todo lo que nace muere también los grandes, pensaba.
García Márquez era uno de los referentes que utilizaba para escribir: le gustaba analizar su obra “Cien Años de Soledad”, pensando en ella la inundó una especie de sueño, o letargo.
Estaba observando como Gabriel se le acercaba sonriendo.
—¿No estabas muerto? —e dijo.
—Y tú qué ¿crees?
—Pues no sé, te estoy viendo.
—Entonces estoy vivo para ti.
Tienes razón había olvidado la ambigüedad de todo. Ya que estas aquí me gustaría hacerte algunas preguntas, ¿puedo?
—Sí puedes.
—¿Cómo se siente uno con el éxito?, ¿Por qué las obras maestras son tan crudas?, Y ¿ te das cuenta de que muchos creadores con talento quedan en la sombra?
Él sonrió de una forma de una form divertida.

—Antes del éxito, existió el fracaso, por esa razón comprendo a todos los escritores, y brindo mi reconocimiento a todos aquellos que, cubrió mi sombra y les digo que, en un mundo donde no existe verdad absoluta, ellos tienen la misma importancia que yo, pues al final del trayecto todos llegamos al mismo sitio.
—Si dijo Talía, pero no es igual disfrutar del reconocimiento, que sufrir el ser ignorado.
—Es verdad, pero ¿tú no disfrutas cuando creas?
—Creo que si.
—Entonces esa sensación mágica nos iguala y si no tienes problemas esenciales para sobrevivir, lo demás es puro ego.
—En cuanto a la crueldad de la mayoría de obras maestras, es porque los escritores lo perciben y lo plasman, con toda la integridad y a los lectores les gusta desenmascarar, las atrocidades. Pero no todas son tan crudas, El Quijote plasma las adversidades, de una forma un tanto divertida, reflejando de una forma velada, las inquietudes existenciales que a todos nos han preocupado, como el saber que raya separa la cordura de la locura, entre otras cosas. En la obra Cien Años de Soledad, he querido reflejar las aberraciones, el egoísmo, las ambiciones, supersticiones y todo lo negativo, que llevamos dentro y se transmiten a través de generaciones donde los personajes continúan sintiendo, de una forma repetitiva la soledad en el eterno comienzo de la vida, dejando un pequeño resquicio para lo positivo, que también habita en nuestro interior, utilizando como metáfora la Alquimia de Melquíades, señalando que ese camino de evolución lo siguen muy pocos y tampoco es seguro de que conduzca a la realización.
—Es verdad, ¡cómo me gustaría reflejar el bienestar y no, la aberrante confusión- dijo Talía,
Gabo la miró comprensivo.

—Sí eso es lo que percibes debes de plasmarlo, seguramente que algunos se
identificarán.
El sonido del teléfono despertó a Talía, antes de responder necesitó un tiempo, para cerciorarse, de que ya no soñaba.
Después de contestar la llamada apagó la tele y reflexionó sobre lo sucedido. Siempre había pensado que sueño, o vigilia, se confunden a veces; el mismo Aureliano soñó a Macondo, e introduciéndolo en la supuesta realidad lo plasmó.
Las palabras de Gabo resonaban en su cabeza, “sí eso es lo que percibes debes de plasmarlo”.

Ella no quería reflejar una sociedad como la de George Orwell, por muy real que pareciera, condicionada y utilizada, cruelmente por un poder en la sombra, en su obra 1894, igual que otros grandes creadores, que reflejan las atrocidades que pueden realizar y realizan, los seres humanos.

Necesitaba decir que en medio de la confusa aberración, también existe un tiempo para la compasión, la evolución y el disfrute de la vida: no le importaba el que sus obras carecieran de éxito, no podía plasmar otra cosa que no fuera su propia percepción, Gabo se lo había dicho.
Con una sonrisa retorno a los folios con entusiasmo. El relato mostraba a un personaje que se fijaba en un relato corto, realizado por ella y la contundente decisión, de encontrar la libertad saliendo de la cultura inculcada.
El relato se titula Prisión y dice así.
Yo era hermoso el día que nací. Al principio me invadió el pánico, al encontrarme en un mundo desconocido. Cuando me acercaron a mi madre, empecé a tranquilizarme. Al mirar a mi alrededor descubrí, unos bultos relucientes, que se acercaban para hacerme carantoñas; supe después que eran mis familiares. Entre todos ellos me fueron preparando, para afrontar la vida, unas veces con cariño y otras con enfado me repetían:¡esto está bien! ¡esto mal! ¡tienes que tomar este camino y no otro! ¡esto es realidad y lo otro ficción! etc.
Poco a poco, se fue formando un círculo en mi entorno, era como una pared que se iba endureciendo, con el paso del tiempo.
Me di cuenta que a todos los conocidos, les pasaba lo mismo.
Encerrado en el interior del huevo, a veces me llegaban rumores del exterior, -podrían existir otros mundos y la libertad de descubrirlos.
Algunas veces intenté romper la pared y salir, pero con el paso de los años y la cultura inculcada, la cáscara estaba demasiado dura. Necesitaría un martillo muy potente, y en el interior no lo tenía.
Cargado de impotencia pensé: ” Podré ser libre algún día?.

El protagonista se identificaba con el relato corto, y mostraba a un personaje dispuesto a revelarse, no quería ser prisionero de los prejuicios inculcados, por la cultura recibida. Deseaba disfrutar de la vida con total libertad, practicando en todo momento el comportamiento ético, pero al mismo tiempo dejando que su intuición le guiara.
Le gustaba a veces repasar los folios con la tele encendida pero sin voz.
Estaban mostrando imágenes de emigrantes intentando saltar la valla de Melilla, para integrarse en la tierra prometida, que los traficantes de la miseria humana, les habían descrito como un posible paraíso. Algunos estaban heridos por las alambradas con cuchillos cortantes; en el semblante se mezclaban la desolación y la perseverancia, ¡no podían regresar!, habían pagado a los traficantes sumas exorbitantes, para sus precarias posibilidades.
Mientras al otro lado las autoridades esperaban impasibles, por si alguno lograba saltar llevarlo otra vez al lugar, donde habían iniciado el salto como les ordenaban los superiores.
Esa estampa perturbó el entusiasmo de Talía. Las atrocidades estaban presentes en todo tiempo y lugar, los escritores tenían razón al plasmarlas.
Los que mueven los hilos del globo, podrían resolver esos graves problemas ayudando el desarrollo de los países pobres, para que al menos todos pudieran comer, pero en vez de eso, utilizan a los gobiernos corruptos para sus propios beneficios, muy parecido a la descripción de Orwell.
Talía rompió los folios, ¿qué porcentaje de esperanza tendría su personaje, si fuera uno de esos emigrantes?
No podía continuar con la historia en ese momento, pero como la escritura es un reto, pasado un tiempo vería la vida con otro color y no tan negra.
Tenía razón Márquez, “solo se puede plasmar lo que se percibe”.

Viage hacia ningún sitio, óleo lienzo espátula y poema por Nely García.

013

Viajando con la vida

La barca se desliza lentamente
en el océano confuso de la vida
sin poder escapar a lo evidente,
ni saber si es acierto, o bien deriva.
El ser que está subido en su estructura
agobiado por marañas y armaduras,
no sabe con certeza ¿adónde va?,
Tampoco se imagina ¿dónde está?.
Mientras el viento sopla sin mesura
con tempestad, o con susurro embriagador
y el color amortigua la negrura
confundiendo la mente y su envoltura.
No sabe exactamente a donde arriba,
¿pudiera ser la explanada de otra vida?,
O la confusa intuición que aún le motiva
y le empuja, en una senda del piélago escondida.