A Neruda, por Nely García.

El tiempo supo con Neruda

y quedó en el corazón de muchos pechos

dormido y despierto eternamente,

en caminos poblados por la ausencia.

Amor y desamor, forman la vida,

los silencios y palabras, pueblan la nostalgia

del infinito amante del momento.

En la edad creciendo ya suena la campana,

que anuncia el inexorable río con aguas transparentes

y el interior profundo, percibe los rugidos

que arrastrará su cuerpo definido.

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