Prisión relato por Nely García

    Yo era hermoso el día que nací. Al principio me invadió el pánico, al encontrarme en un mundo desconocido. Cuando me acercaron a mi madre, empecé a tranquilizarme. Al mirar a mi alrededor descubrí unos bultos relucientes que se acercaban para hacerme carantoñas; supe después que eran mis familiares. Entre todos ellos me fueron preparando para afrontar la vida, unas veces con cariño y otras con enfado me repetían: ¡esto estábien!, ¡esto mal!, ¡tienes que tomar este camino y no otro!, ¡esto es realidad y lo otro ficción!, etc.

   Poco a poco se fue formando un círculo en mi entorno, era como una pared que se iba endureciendo con el paso del tiempo.

   Me dí cuenta que a todos los conocidos les pasaba lo mismo.

   Encerrado en el interior del huevo a veces me  llegaban rumores del exterior – podrían existir otros mundos y la libertad de descubrirlos -.

   Algunas veces intenté romper la pared y salir, pero con el paso de los años y la cultura inculcada, la cáscara estaba demasiado dura. Necesitaría un martillo muy potente y en el interior no lo tenía.

   Cargado de impotencia pensé: ¿Podre ser libre algún día?

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