http://blogs.elpais.com/ladrones-de-fuego/2014/07/seneca-.html

 

Lo más esclarecedor y triste, es que en épocas antiguas existían las mismas inquietudes y los mismos pesos por levantar: corrupción, desigualdad social, etcétera y los mismos anhelos por superarlos, observando las doctrinas de los filósofos plasmadas en sus textos, que como ahora muchos no las practicaban.
Queda latente el eterno comienzo de todo, “o quizás” los que logran salir de la rueda, se elevan hacia otra dimensión imposible de comunicar con nuestra percepción precaria.
Toda lectura deleita y enriquece y las antiguas nos sirven de referencia.